Como aprender a leer las etiquetas de las cremas?

La importancia del saber

En un centímetro cuadrado de piel se encuentran: 15 glándulas sebáceas, 1 metro de vasos sanguíneos, 100 glándulas sudoríparas, 3.000 células sensoriales, 4 metros de nervios, 300.000 células epiteliales y 10 pelos.

Si tenemos en cuenta que a través de ella las sustancias penetran en el cuerpo y llegan en 15 minutos a la sangre, donde influyen sobre el metabolismo, nos damos cuenta de que la piel es un órgano en extremo sensible. La piel filtra los nutrientes, (pero también los tóxicos!) y los transporta a la sangre.

Si nos detuviéramos a leer atentamente la etiqueta de la mayoría de los productos de la cosmética que consumimos a diario, descubriríamos las implicancias negativas que esos ingredientes tóxicos tienen para la salud de todos, ya que no sólo se quedarán en la superficie cutánea, sino que influirá en todo nuestro organismo. Y lo más triste de todo, es que la mayor parte de la población desconoce estos aspectos.

Para poder sacar al mercado un nuevo producto, hay que pasar ciertos trámites administrativos. Todos pensamos que “estamos a salvo” porque las administraciones velan por nuestra salud, pero si investigan mínimamente, se darán cuenta de que esto parece ser una utopía. Nosotros no somos políticos ni científicos y, por lo tanto, no hemos experimentado de primera mano estos procesos, pero leyendo y escuchando a quienes sí los han vivido, asusta un poco.

La ley dice claramente que no se pueden utilizar en cosmética productos o ingredientes tóxicos, o que puedan producir cáncer. Sin embargo, “hecha la ley, hecha la trampa”.

Cada vez son más los estudios científicos y profesionales que publican sus preocupantes conclusiones. Hay estudios científicos que demuestran cómo esas sustancias tóxicas quedan depositadas en el organismo y se transmiten de generación en generación. De hecho, uno de los datos más espeluznantes que demuestran sus estudios es que una mujer tiene menos probabilidades de contraer cáncer cuantos más hijos tiene, porque a través de la placenta y de la leche materna, transmite a sus hijos parte de esas sustancias e ingredientes tóxicos depositados en su cuerpo.

También está el famoso estudio que se llevó a cabo en Inglaterra en 2004 y explotó en los medios de comunicación, donde se reveló que en el 90% de las biopsias realizadas a mujeres con cáncer de mama, había restos de parabenos (o parabenes), un conservante muy utilizado en productos de cosmética e higiene. De hecho pueden ver que hoy en día hay muchísimos cosméticos que en su parte frontal ponen: “Sin Parabenos”, ésto se dió justamente luego de éste estudio.

De forma muy general, se puede decir que éstos ingredientes tóxicos causan todo tipo de alergias e intolerancias, enfermedades de la piel, enfermedades autoinmunes, defectos congénitos, asma, e incluso cáncer. Además, como ya he mencionado anteriormente, la mayoría de estos tóxicos se acumulan en el organismo, puesto que no los podemos metabolizar.

Las autoridades saben que estas sustancias o ingredientes son tóxicos, pero las permiten porque consideran que se trata de “dosis seguras”.

Entonces la pregunta del millón es:

Pero, ¿Quién mide el efecto de la totalidad de los productos, con miles de sustancias que interactúan entre ellas, que nos ponemos cada día, todos los días del año?

Gracias al poder que las grandes firmas cosméticas ejercen sobre los organismos reguladores, algunos productos que utilizamos con mucha frecuencia contienen ingredientes tóxicos que están permitidos por considerarse “dosis seguras”. Pero, curiosamente, no hay ningún estudio que nos garantice que la suma de todas esas dosis “seguras” de productos tóxicos a las que nos exponemos cada día, no causan ningún trastorno en el organismo humano por su aplicación continua y a largo plazo. En cambio, sí son muchos los estudios y las voces de profesionales que denuncian el impacto en nuestra salud, de esas sustancias o ingredientes tóxicos usados por la cosmética industrial.

Aquí es donde radica “la importancia del saber”. En primer lugar, ahora más que nunca, es necesario que aprendamos a detectar los ingredientes más tóxicos de la cosmética industrial y los efectos que tienen en la salud su uso continuo (cada día, cada mes, cada año, junto con muchos otros productos que usamos a la vez). Debemos tener, al menos una noción, en la lectura de sus etiquetas. Aquí es donde quiero ayudar a mis lectores! A hacer esto lo más fácil posible.

Primero lo primero….

Para poder entender un poco mejor este mundo, es necesario saber a grandes rasgos, como funcionan los componentes.

Para hacer una crema hacen falta 5 componentes esenciales:

1814-3114

Emulgentes: para unir grasas y líquidos, por eso los componentes de las cremas no se separan.

Antioxidantes: impiden su oxidación en contacto con el aire (y así la crema puede estar destapada).

Gelificantes: dan textura y cremosidad.

Conservantes: impiden su deterioro. Tiene que conservarse por un año o dos para que le sea rentable al productor.

-Bactericidas: para que no se formen hongos, bacterias etc. en la crema.

…Y por supuesto el componente natural que me va a aportar el beneficio en la piel, por ej, en éste caso vamos a suponer que es: el ALOE VERA.

Por lo que para hacer esta crema, tendríamos que usar alrededor de 10 componentes. Entonces, viendo esto, no hacen falta tantos componentes en las cremas, sin embargo, la lista de ingredientes en algunos productos se hace interminable y, a veces, una simple crema hidratante tiene más de 40 ingredientes!

La lógica me está indicando que si yo quiero comprar una crema de Aloe Vera, Karité o Rosa Mosqueta debería tener en su lista de ingredientes en primer lugar esos ingredientes que son los que me aportan el beneficio en la piel y luego: el emulgente, el antioxidante, el gelificante, el bactericida y el conservante, y ya! La lista no debe ser tan larga, pero entonces que pasa con algunos productos?

Chemical flasks

La explicación es muy simple, la industria cosmética trata de maximizar sus beneficios.

Supongamos que para producir ésta crema de Aloe y hacer 100 envases de nuestra crema necesitamos 1 litro 100% natural de Aloe Vera, pero si con ese mismo litro en vez de hacer 100 envases de crema hacemos 1.000, obviamente mis ganancias van a ser multiplicadas. Entonces a la fórmula de la crema le agregamos sustancia e ingredientes muy económicos que son derivados de la refinación del petróleo (agarren una crema cualquiera y lean atrás, seguramente van a encontrar en el primer, segundo o tercer lugar de la lista: Mineral Oil, Petrolatum, Paraffinum Liquidum, etc, todos derivados del petróleo). Y porqué los encontramos en los primeros lugares de la lista? Bueno, porque es un ingrediente de muy bajo costo, entonces la industria cosmética agrega en gran cantidad ese ingrediente y muy final de la lista encontramos de una manera muy escasa el Aloe Vera, que al final de cuentas es lo que uno quiere para beneficiar la piel. Así ustedes se darán cuenta que si en los primeros lugares están las siliconas, petrolatum, mineral oil, etc y al final de la lista está el Aloe, lo que están comprando son todos los demás ingredientes tóxicos.

Además, cuando se crea algo en un laboratorio, la patente proporciona grandes cantidades de dinero al fabricante. Piensen que cuando algo es ofrecido por la naturaleza, no se puede patentar. Resulta mucho más barato para un fabricante elaborar sustancias conservantes, emulsionantes, etc en un laboratorio que recolectarlas de la naturaleza con procedimientos ecológicos.

La lista de estos ingredientes tóxicos cada día es más extensa porque la industria en su afán de ganar más y más y dinero crea nuevos ingredientes químicos y para nosotros, los ingenuos e inocentes consumidores, cada vez es más difícil aprender esos nombres casi impronunciables.

La buena noticia es que entre todos podemos cuidarnos y tengan en cuentan que si la industria cosmética se enfrenta a un consumidor que esté preparado e informado le va a costar más vender sus productos si éstos no son de calidad. Asique manos a la obra!

Para no aburrir decidí hacer la entrada en dos partes, en la próxima les prometo:

Como aprender a leer las etiquetas?

Cuáles son los peores ingredientes tóxicos que debemos evitar?

Cuáles son los trucos y trampas que usa la industria cosmética?

Y también les voy a contar desde mi lugar como gran consumidora de cosméticos, como hago, en las medidas de mis posibilidades, para tratar de palear un poco ésta invasión de sustancias que nos tira la industria cosmética.

A no volverse paranoicos eh! Sólo es cuestión de saber defendernos.

Saludos para todos y gracias por pasar y leer hasta acá!

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